La Especulación no es Buena para la Felicidad en el Matrimonio

El matrimonio, es hermoso y deleitoso, pero tiene sus defectos (estos defectos son condicionales, solo suceden dependiendo de la pareja y su comportamiento) estos defectos llegan cuando tu o tu pareja comienza a especular sobre el otro. No especules, sino que primero asegúrate de lo que sucede y con la actitud correcta.

La especulación y el juzgar antes de...  es una práctica lamentablemente muy común entre los Matrimonios. Muchas veces pensamos que nuestro cónyuge está molesto(a) con nosotros por alguna señal que interpretamos incorrectamente. Esa mala interpretación puede producir un malestar en nosotros mismos, que a su vez transmitimos al cónyuge. Entonces rápidamente podemos pasar de estar bien, a estar enojados y sin saber realmente porque.

Esto sucede cuando no hay  una buena comunicación en el matrimonio, cuando el uno al otro no comunican sus sentimientos surgen los prejuicios entre ambos, porque cada cual sabe lo que el otro tiene o sus preocupaciones. En el diario vivir, se presentan muchas oportunidades para especular algo equivocado y generar un desacuerdo o un mal entendido. Lo peligroso es que si ese matrimonio está un poco débil en su relación, entonces se puede provocar un problema aun mayor y podrían terminar en una discusión agresiva que va a dañar aún más la relación.
Si tu pareja esta diferente y su actitud en algún momento no te agrada mucho, no lo juzgues inmediatamente ni pienses que tu cónyuge te está mintiendo, que te quiere hacer daño, que tu cónyuge se está aprovechando de ti, que tu cónyuge no te ama o no quiere estar contigo. Piensa más bien en todas las cosas buenas de tu cónyuge; sus buenas acciones, sus demostraciones de cariño y amor, aunque hayan sido pocas. Piensa en los dones y talentos de tu cónyuge, en vez de en sus defectos. Y si tienes dudas, no lo juzgues mal. Busca un momento oportuno cuando los dos estén calmados y solos y ábrele tu corazón. Exprésale lo que sientes, sin reclamar ni prejuzgar, ni especular de tu cónyuge. Simplemente déjale saber cómo te sientes con respecto a alguna situación que ha pasado. Esta conversación debe tener el propósito de fortalecer la relación, no de dañarla. Esta actitud debe convertirse en un hábito de vida en el matrimonio.

Es necesario la humildad,  mansedumbre, paciencia, para no presionar ni exasperar a tu cónyuge, sino que él o ella, pueda percibir una actitud en ti, que le va a permitir abrir también su corazón, reconocer los errores y pedir perdón para restaurar la relación. Cualquiera de nosotros que es confrontado(a) con una actitud de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia, de seguro vamos a reaccionar positivamente; y esa es precisamente la idea. Que podamos sentir la confianza de decir la verdad de lo que sentimos, sin correr el riesgo de ser juzgados, acusados y heridos.

Si has sido muy crítico(a) con tu cónyuge, si has asumido cosas negativas, o si has pensado negativamente de él o ella, reconócelo delante de Dios primero y luego reconócelo delante de tu cónyuge y pídele perdón específicamente por esa actitud. No olvides ser humilde y hablar con tu cónyuge de este tema, con la actitud de bondad, de mansedumbre y paciencia.

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